domingo, 16 de agosto de 2015

Reservar anticipadamente la limusina del hotel

Aquella mujer resulto ser una comadrona que trabajaba al servicio de las monjas del convento y pronto ordeno a las religiosas traer cubos con agua hirviendo a la habitacion. El alumbramiento era inminente. Los dolores de recorrian su cuerpo como autenticos calambres y uno de ellos, el mas fuerte de todos los que habia sentido desde que se pusiera de parto, aviso de que era el momento de ver a su bebe. La comadrona hizo un pequeno corte a para hacerle mas facil el proceso. Ah, lo se, estoy sudada reconocio mi madre mientras se tiraba de sus plateadas trenzas en un gesto infantil que no iba con ella y yo hemos ido a hacer un poco y luego hemos vuelto corriendo. el se ha parado en para comprar una variedad de calabaza sobre la que leyo en un blog: ha descubierto como hacer que la tecnologia trabaje para el. Bueno, ¿que tienes hoy en el menu? Lo habia aceptado sin mas.

Era la leccion que habia aprendido de memoria. estallo en carcajadas y la miro con el ceno fruncido. Si tu lo dices ¡Detective! exclamo. tambien habia estado presente en sus pensamientos. El dolor que sufria, y su deseo de poder ayudarlo. Seguidamente, subio a su Ferrari y arranco a toda prisa. volvio al hotel en su limusina. Al entrar en el bungalow, se sintio muy sola. Echaba de menos a y le llamo al movil. el descolgo al instante, como si hubiera estado esperando la llamada. Si es ¿que? se ajusto la corbata, se arreglo la camisa y la miro. Le parecio tan blanca e inmaculada como la propaganda de un jabon. Llevaba un gran panama de anchas alas, guantes blancos de batista y sandalias del mismo color.

No usaba medias. Las unas de los dedos de sus pies, pintadas de rojo oscuro de acuerdo con la moda, tenian un aspecto alegre e insolente. El cinturon se ajustaba maravillosamente a su estrecha cintura, perfilando unas caderas largas y esbeltas. Decidio que de momento era preferible no decir nada. No le parecia correcto contarle que habia aceptado la propuesta de cara a la galeria pero que no tenia ninguna intencion de casarse con el. Para hablar seriamente de su futuro en comun, era mejor esperar a que pasara el momento de triunfo. aun sentia en las venas la euforia de la fiesta.

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