miércoles, 2 de julio de 2014

La zona de servicio en los hoteles

La ha dejado en la calle. No te preocupes. lo miro con condescendencia—, no pienso decirle a  lo que hicimos. Entre otras cosas, porque estoy muy avergonzada y no lo confesaria ni bajo tortura. Habia miles de cosas que podia responder. Que la culpa era solo de ella; que no deberia haber sido tan avariciosa, tan interesada, tan caprichosa; que el dia en que se alejo de su lado para caer en las garras de el magnate de los medios mas rastrero de la tierra, fue el dia en que  dimitio de toda responsabilidad en lo que a ella se referia apreto el filo del cuchillo sobre la seda que recubria el corse y aprovecho la dureza de aquella prenda para empujar a  hacia el fondo de la habitacion sin lastimarla. Despues la agarro del cuello con la otra mano, obligandola a contemplar sus dilatadas pupilas.

La duena del hotel no le dio mayor importancia. no estaba en una edad facil. Ella misma recordaba sus constantes cambios de humor cuando tenia sus anos. Por no hablar de aquellas largas noches en las tertulias que organizaba su padre en las que tenia que aguantar horas de pie con los pechos y el vientre hinchados por la menstruacion apretujados en la estrechez del corse. ¿Sabe que es lo que mas ilusion me hace? Senale el dormitorio con un gesto de la cabeza. Nada, me gusta que pienses en mise encogio de hombros Y, al fin y al cabo, es justo. Yo he pasado una cantidad extraordinaria de tiempo admirandote a ti.

Nuevos homicidios y asesinatos dijo riendo dirigiendose a su esposo, a quien la embriaguez hacia andar rigidamente, dando la impresion de que iba a caerse hacia delante. cogio en brazos junto a su esposa iniciaron el descenso al sotano. Para acceder a el habia que atravesar la zona del servicio y la ayuda de dona  a la hora de despejar los pasillos se hizo imprescindible. Avanzaron con varios candiles encendidos por el lugubre corredor que daba a la habitacion mientras  seguia lanzando todo tipo de improperios  Una vez la tumbaron sobre la cama, dejaron un candil encendido sobre un escritorio y cerraron con llave para que no pudiera escaparse. La joven fue subitamente consciente de que esa no era su habitacion y grito, fuera de si.

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