sábado, 21 de junio de 2014

Historias de amor que surgen en los hoteles

se quedo boquiabierta. No se si alguno de vosotros se da cuenta del honor que supone esta oferta. es uno de los productores mas importantes de Malaga. el camarote era estrecho y tenia dos literas colocadas en angulo recto la una con la otra. Durante un momento se miraron a los ojos, sabiendo cada uno que estaba pensando el otro. fue la que intervino primero: ¡Te amo, te amo, te amo! decia ¡Hoy mas que ayer, manana mas que hoy! Entonces, eres una mujer con suerte. Y tu marido mas aun. No conozco matrimonios asi. La mayoria se desinflan como un sufle, sobre todo con la presion de las largas distancias y las tentaciones de Malaga.

Por mucha desesperacion que  hubiese vivido en el sotano, jamas habria pensado cuales serian sus ultimas palabras en el caso de que algun dia se atreviera a suicidarse. Dudo como empezar a redactar la carta, pero la mirada de  exigia cierta prisa y la joven tuvo que improvisar. Cuando habia concluido el escrito con la mas imperfecta de las firmas, fruto de su nerviosismo, alguien aporreo la puerta. hizo una pausa para ver un punetazo en la tele, y despues se volvio hacia su yerno. Bien, la creia. Pero  estaba enamorado de ella, claro. Bien. Llamame si hay algun problema. Fue un trabajo duro. Tuvieron que buscar y localizar la caracteristica unica que seria la marca de fabrica, la que lograria que los hombres bajaran la guardia y las mujeres se quitaran las bragas.

La descubrieron en su risa. Pero no reia mucho, y eso tenia que cambiar. El equipo le enseno cuando reir, como sonrojarse a voluntad propia, como cerrar los ojos si metia la pata. Contrataron actores que le ensenaron todo eso, y muy pronto  fue un experto en reir de una manera timida, como burlandose de si mismo. Era divertido, sensual, y tan opuesto a su lado oscuro que hasta el mismo se creia al tipo que veia en el espejo.
Yo tambien, nos vemos el viernes. Llamame cuando llegues. El atrevimiento de le pudo costar caro. Por fin pudieron avanzar entre la muchedumbre y dos clientes del hotel se cruzaron con ellos, saludando timidamente a sin detenerse. Por un momento, la doncella penso que se habian percatado de la caricia que le acababa de hacer a en su espalda, pero se tranquilizo al comprobar que ni siquiera la miraron a los ojos.

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