viernes, 5 de febrero de 2010

Uso gratuito de la caja fuerte

Deberian hacer como el hotel ese que aseguro que donaria las ganancias por la estancia de unos nazis a la sinagoga local si iban... he leído los comentarios sobre el priemr hotel y no sé si son guiris o es el google traductor .

Hemos estado décadas y décadas construyendo con la excusa de que era lo mejor para la economía y resulta que ahora que estamos en la mayor crisis económica desde la guerra civil queremos seguir con el modelo que nos ha llevado hasta esta crisis. Me recuerda a lo del Algarrobico. Como en lugar de recibir castigo, te premian con una vicepresidencia del gobierno, normal que los políticos autónomicos hagan lo que les dé la gana. Yo estoy por no volver a votar en una elección autonómica.

Pero si algunos aún cobran por dejarte la llave de la caja fuerte de la habitación, no hablo de una fianza por si pierdes la llave, hablo de cobrar por cada día que uses la caja fuete

Muchos se empenaban en asegurar que el hallazgo de aquella muerta era el unico suceso extraordinario ocurrido en la ciudad desde el fin de la guerra. Ribanova era un lugar suspendido en el tiempo, y habia quien pensaba que tambien en el espacio, como si la muralla estuviese empenada en aislar a la villa del resto del planeta. Ni siquiera la Guerra Civil habia sido capaz de cambiar el orden natural de las cosas cotidianas en aquella ciudad de lluvias eternas, y la contienda habia tocado a Ribanova solo de refilon.

Es verdad que toda una generacion de jovenes vio cambiado su rumbo al ser llamados al frente, y que algunas familias recibieron en carne propia la herida mortal de la guerra. Pero, con los partes de baja en la mano, lo cierto es que Ribanova fue con mucho una de las ciudades mas respetadas por la muerte en los lejanos campos de batalla, como si un dios distinto hubiese decidido proteger a sus hijos de males mayores. En los tres anos que duro el enfrentamiento la escasez fue un mal reconocido pero perfectamente controlable. El pan no era blanco, pero tampoco faltaba, y hasta en los dias peores hubo pucheros en la lumbre aunque en ellos solo hirviesen un poco de repollo y alguna hebra de tocino.

Faltaban, eso si, el azucar de cana, el cafe de verdad, el chocolate y el aceite de oliva, y las mujeres se ponian las medias con guantes porque se habian convertido en articulo de lujo y a todas les aterraba la posibilidad de romperlas. Pero ningun nino murio por falta de leche, ni tampoco se terminaron nunca las patatas ni la broa.

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